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miércoles, 9 de febrero de 2011

Booted & Suited. Parte 2, capítulo 7: Una lección de historia

Aclaración de Brixton Cats:
El libro Booted and Suited es una versión revisada de un libro que originalmente salió bajo el nombre "Bovver". En "Booted and Suited" el autor invitó a otra persona para que escribiera unos capítulos sobre los años de finales de los 60's, ya que en ese entonces Chris Brown era un niño y aun no salía. la PARTE 1 es escrita por otra persona, y son 6 capítulos, el primero de los cuales ya tradujimos en una entrada anterior que se puede ver haciendo click AQUI. Sin embargo en mí opinión, estos primeros capítulos no son tan entretenidos de leer como el resto del libro que sí es escrito por el autor. Así que nos vamos a saltar los capítulos del 2 al 6 para ir directamente a la PARTE 2 que es más divertida y está compuesta por 32 capítulos. Ojalá les guste y la idea es ir poniendo un capítulo nuevo cada Miercoles.

Nota importante: intentaré poner links de Youtube para escuchar las canciones que se mencionen. Así que hagan click en los nombres para escucharlas. Y las fotos que se incluyan en el artículo NO son del libro, las ponemos nosotros en el blog para que sea más divertido.

Parte II: Los setentas, una década de disturbios

La gente que dice que no se arrepiente de nada usualmente quiere decir lo completamente opuesto. Estaría mintiendo si dijera que no me arrepiento de nada. Hoy día me arrepiento de muchas de mis acciones en mis años formativos, pero en ese tiempo la palabra “arrepentimiento” ni siquiera estaba en mi vocabulario, tampoco lo estaba ‘remordimiento’. Parece que un libro de este tipo debe estar justificado, racionalizado y, por cualquier razón, vindicado. No tengo ninguna intención de justificar mis acciones o las de mis colegas, y mucho menos las de gente que a duras penas conocía. Este libro es meramente una observación y recuento de eventos reales que, en su momento, no parecían nada fuera de lo ordinario; de hecho, este libro podría ser escrito por cientos, si no miles,  de otros justo como yo. No es una novela ni una colección de dudosas anécdotas recogidas por algún mal informado ‘guerrero detrás del teclado’, es una historia verdadera o tan verdadera como mi mente me lo permite, de gente real. Has de ella lo que quieras, saca tus propias conclusiones.

Escondido en lo profundo de las páginas del Libro Guinness de las Canciones Hit en Inglaterra, recogiendo polvo  y escondido en algún sitio entre Moody Blues y Mott the Hoople, está una entrada solitaria y un tanto patética: “Derrick Morgan: vocalista masculino jamaicano; entró a las listas el 17 de Enero de 1970; título: ‘Moon Hop’; sello Crab Records, 1 semana en el puesto 49”.     

Para los no-iniciados e ignorantes devotos de todas las cosas de los setentas, ocupados pasando sus dedos entre ‘Ride a White Swan’, ‘Waterloo’ y ‘Staying Alive’ hasta el cansancio, las tan llamadas canciones “clásicas” de la década, a duras penas merecería una ojeada. Sin embargo, a aquellos que fueron cortados en un molde totalmente diferente, les puede llamar la atención, tal vez sacarles una sonrisa de aprecio e incluso evocar un cálido recuerdo de las palmeras de plástico y las luces interrumpidas del bar Bali Hai y de la música en la sala de baile Locarno.

‘Moon Hop’ entró en las listas de canciones en el primer mes de esa década llena de momentos y fue  una canción tan ‘underground’ como cualquiera de King Crimson, Yes o sus similares, que son más gustosamente marcados con esa molesta etiqueta. Lo que es más, ‘Moon Hop’ no está sola, ‘Movin’’ por Brass Construction, ‘Shadow’ por los Lurkers, ‘Another Girl, another planet’ por los Only Ones, solo tuvieron una efímera pasada por las listas pero su impacto e influencia se mantienen imposible de medir. Quita los deshechos, pela las impurezas e ignora la basura y encontrarás la música y la moda de un mundo totalmente diferente: mi mundo. Un mundo de trajes Tonik, estadios y The Maytals, de revueltas raciales, pines y The Clash a través del P.Funk, zapatos con plataformas y discotecas. La verdadera historia de la década más satanizada en la historia de la juventud británica, a través de mis ojos- mi ropa, mi música, mi violencia. Bienvenidos a los verdaderos 1970’s- no es ninguna Tierra de fantasía boogie (NdT: referencia a Boogie Wonderland, canción de EWF famosa en los 70’s).

Capítulo 7:  Una lección de Historia
 Debía tener 10, tal vez 11. En todo caso mi físico no daba para mucho. Llegué corriendo con mi cara llena de lágrimas y rabia, buscando lástima. A través de los mocos y las lágrimas, le dije a mi viejo “ese… ¡ese niño mayor me pegó!”.
“Bueno, pues golpéalo de vuelta” dijo mi padre como si fuera lo más normal. Detecté un guiño y una sonrisa e hice lo que me dijo. El escenario había sido puesto.

A medida que la soñadora, idealista y liberal década de los 60’s, llegaba a su fin, la querida y vieja Britania, que se había levantado la falda, tirado los zapatos y bailado descalza en el parque con el resto de Hippies amorosos de Timothy Leary, de repente recibió una abrupta dosis de realidad, y un recordatorio de que no estaba precisamente preparada para perder su cabeza y sus costumbres ante un montón de drogadictos del otro lado del charco.

Los ‘Hard Mod’s o ‘Peanuts’ habían llegado como los más jóvenes, más disfuncionales y odia Hippies, primos de los Mods a principios de 1968 y para mediados de verano del próximo año, los recién nombrados ‘Skinheads’- luego de coquetear un poco con el nombre ‘cropheads’- se habían apoderado rápidamente como el culto para la desencantada, blanca y working class juventud británica. Había sido un largo y caliente verano de violencia que empeoraba y aplastante Reggae. Desmond Dekker lideraba las listas y botas Bovver  resonaban a través de la nación. La nueva década se estaba preparando para lo que venía.

Enero de 1970. Aquél disco de Derrick Morgan pasó desapercibido entre las partes bajas de las listas mientras Rolf Harris cantaba sobre sus ‘Two Little boys’. Pantalones abombados (Ndt: en inglés dice Loon pants, que viene de Baloon que es globo, que son un tipo de bota campanas pero muy anchos de la rodilla para abajo) en terciopelo aplastado, flores en el cabello y solos de guitarra de 10 minutos no eran para mí. Tenía 14, edad perfecta para una era perfecta. Aunque honestamente hubiera deseado ser un poco más viejo. Había observado y aprendido desde afuera, me había abalanzado sobre cada periódico amarillista con sus titulares en letra gigante, llenos de las arriesgadas fechorías de mis héroes destrozando Margate y Weston, causando el caos en cada estadio del país.

Me había cortado el pelo como tocaba, robado los tirantes clip-on de mi viejo, y sentado en la bañera usando mis Levi´s en un fallido intento por achicarlos, resultando solamente en piernas manchadas de azul y un regaño de mi mamá. Había adornado el producto final  con un bonito dobladillo de media pulgada (Ndt. 1,25cms), y en una visita a una tienda de artículos militares en la calle Hotwells había comprado mi chaqueta bomber en gamuza y con cremallera, y adquirido las botas. Y éstas no eran cualquier botas: 30 chelines (ndt: antiguo sistema de dinero  inglés, en el que 1 chelín equivale a 5 peniques de los actuales) de cuero militar y taches tan grandes y pesados que yo tenía que dar tres pasos para que se movieran. 

Con razón caminábamos en esa forma tan distintiva- ese contoneo arrogante y de piernas arqueadas, los brazos enterrados en los bolsillos de cortas chaquetas de cremallera, o abrigos sheepskin, sobresaliendo en el ángulo correcto, preparados para molestar, empujar, bovverear  a cualquiera que se atreviera a cruzarse en nuestro camino.  Esta era la única forma de reconocer a un Skin, sorprendentemente no por el corte de pelo, que variaba en longitud entre una muy rara cuchilla #1 hasta un más común ‘corto a los lados y atrás’. Ni por las botas, que eran una atemorizante y variada mezcla de hobnails (ndt: con taches) ex –militares, NATO paratroopers hasta la pantorrilla, industriales Big T Tuf, o las terroríficas McCoys NCB con punta de acero. El caminado, eso es lo que identificaba a los Skins, el caminado. Una vez hube dominado el tan importante caminado ‘quítate-de-mi-puto-camino’, supe que había llegado. 

Hobnails (con taches)
Ex-militares


Había llegado bien, había llegado justo a tiempo para que todo empezara a cambiar. En menos de 12 cortos meses, los skins habían evolucionado. Era un caso de necesidad: la policía había declarado las punta de acero y las hobnails como armas ofensivas, y a cualquiera encontrado usándolas  probablemente se le decomisarían éstas o los cordones, o peor, sería arrestado. El cabello, que en realidad nunca fue lo suficientemente corto como para que se nos llamara ‘Skinheads’ (Ndt: nuevamente, Skinhead literalmente es cabeza de piel), estaba creciendo y la ropa se estaba volviendo más elegante. El look, que había sido sobre expresar orgullo de tu entorno working class o de tu ficticia dureza del Esta End de Londres, con las camisas sin cuello, chalecos de abuelo y todo lo ex –militar, estaba siendo reemplazado por algo más cosmopolita y pragmático, que las tiendas británicas de ropa de ‘gama alta’ estaban más que dispuestas a ofrecer.   
Camisa sin cuello
Chaleco de abuelo



Chaqueta Levi´s en pana beige
En materia de chaquetas, Harringtons negras, verde botella, e incluso a cuadros ‘principe de Gales’, competían con  chaquetas de jean azul o en pana Beige de Levi´s y Wrangler. Mientras que los Sta Prest Levi´s en blanco brillante, que en 1969 habían sido usados por todo Bovver boy que se respetara para la noche del Sábado o para el viaje en festivos a la playa, estaban ahora disponibles en un sinfín de colores, incluyendo mi favorito, verde oliva.  Por motivos prácticos los colores más populares de lejos eran el negro y el verde botella. Prácticos porque podías usarlos en el colegio con tu par de Brogues más brillantes, los cuales con una suela de cuero extra de media pulgada y ‘Blakeys’ (Ndt: una especie de punta de acero que se le pone a la punta de la suela para que no se desgaste) de acero agregados en buena medida, más que compensaban la ausencia de las botas bovver. Los Crombies, con el obligatorio pañuelo en el bolsillo del pecho, habían empezado a reemplazar los Sheepskins, los cuales muchos de los skins no podían pagar en todo caso, y las Ben Sherman a rayas ahora estaban disponibles en una infinidad de telas a cuadros, como también lo estaban las  más baratas e incluso más coloridas versiones de Brutus o Jaytex, por si tu  madre pensaba que 3 libras era mucho dinero que pagar por la camisa de verdad.

Royal Brogues


'Blakeys'

Sí, esto está bien, pensaba, tomaré algo de esto. Pero las botas, todavía necesitábamos las botas, ¿¡qué pasaba con las putas botas!?   Las viejas Hobnails te podían hacer ver duro, pero la única vez que las usé con rabia, contra un joven Greaser de Barnsley en el estadio a finales de 1969, me fui de cara al piso y me dieron una paliza.  Estaban bien para presumir en el colegio, correr y   deslizarse en el parque, impresionando a las jóvenes chicas con las chispas que salían volando, pero ¿calzado práctico y cómodo? ¡Olvídalo! No, consíguete un par de las nuevas, llamativas y elegantes Dr Martens Astronauts de 11 ojales o incluso las bonitas Monkey Boots. Por alguna razón que no logro comprender, escogí las Monkey Boots. Se veían geniales: negro brillante, café u Oxblood con cordones amarillos. El único problema con las Monkey Boots es que venían en tallas pequeñas  así que todas las chicas podían usarlas, pero las amaba, compré un par color Oxblood- qué nombre, incluso el betún sonaba duro (Ndt: Oxblood literalmente significa sangre de buey, es un color como vinotinto oscuro).

Dr Martens Hawkins  Astronauts 7-ojales



Monkey Boots
Así que eso era, esta vez definitivamente sí había llegado. Tenía mi ropa, tenía mi nuevo corte de pelo completo con  una línea del grueso de un lápiz rapada en el lado izquierdo, y tenía a mis amigos. Un crew decente a decir verdad, liderado por Waddsy que tenía que tener las Astros en rojo cherry, mientras Benny, Lil y yo, Browner, teníamos las, pobres en comparación, Monkeys. Seguro, había muchos más chicos- Mogger, Harvey, Tommo, Smo- pero nosotros éramos la crema y nata. Prácticamente todos los de nuestro año en la escuela eran Skinheads, al menos los que vivían en Council estates. Todos habíamos leído el libro por Richard Allen y podíamos recitar de memoria, palabra por palabra  las mejores partes del libro que llevaba aquél título.

Skinhead por Richard Allen
Joe Hawkins era nuestro héroe. ¿Y es que él, o Richard Allen, siquiera existían? ¡Ni una mierda! El día que descubrí que Richard Allen era de hecho un Canadiense de 40 años bajo el nombre de James Moffat y que Joe era un producto, uno muy creíble, de su descarriada imaginación fue comparable al día que descubrí que el tipo viejo vestido de rojo que venía a mi cuarto en la Navidad no era quien yo creía.  Pero ¿A quién le importaba? Joe era el hombre, cualquier cosa que Joe y sus amigos pudieran hacer en el North Bank de Upton Park, nosotros lo podíamos hacer en el Tote End de Eastville. Todos nos veíamos igual, actuábamos igual, y seguíamos las mismas reglas; por el West Ham de Joe, Browner tenía los Rovers de Bristol; por Plainstow, tenía a Henbury. No es que habitáramos el brutal mundo de pesadilla de Joe. El nuestro era el mundo real, y las dificultades de la gran ciudad, la pobreza y el conflicto racial de Plainstow no eran cosas que experimentáramos en el relativo confort de nuestro council estate de Bristol que limitaba con un amplio campo y desde el cual se podía ver el boscoso Blaise Castle State (Ndt: parque con un castillo). 

Hensbury, como la mayoría de Council Estates construidos en la Inglaterra pos-guerra, estaba habitado en su mayoría por familias honestas y trabajadoras, libres de los problemas de drogas y crimen  que los acecharía años más tarde. Las filas de inmaculados jardines frente a limpias casas con sus entradas y puertas uniformemente pintadas en el color estándar de los council estates, azul y verde, tenían una consistencia que se aseguraba de que ningún residente se sintiera mejor, o peor, que su vecino. Más aun, la renta que era pagada en efectivo cada semana estaba a un nivel que la mayoría de personas podía pagar; de hecho, el éxito de las casas de los council estates era un recordatorio del gobierno del Labour Party que había creado su utopía en los 50’s. Es una pena que, como las novelas de Richard Allen, eso era pura mentira, aunque hay que admitir que solo fue hasta años más tarde cuando Thatcher y sus amigos se empeñaron en abolir el socialismo, y con éste la clase trabajadora como  Inglaterra la conocía, que el sueño se convirtió en una pesadilla y degeneró en el olvido de abuso de drogas y crimen callejero que aún prevalece hoy en día.  Es más, los individuos que suscribían a las creencias de Thatcher se convencieron a sí mismos de que ya no eran clase trabajadora y se apresuraron a comprar sus casas en los council estates, instalar sus puertas tipo colonial y parquear sus Sierras en sus nuevos garajes, y al hacer esto negarle la posibilidad a futuras generaciones de vivienda limpia y al alcance económico-  ellos eran tan culpables  como la calculadora y desviada tirana.

El uso de drogas que se volvería tan común en los años siguientes en los council estates, era prácticamente desconocido para el movimiento Skinhead, y era considerado como un asunto del Hippie retirado de la escuela o del asqueroso Greaser. La mayoría de los Skinheads aborrecían las drogas, y a pesar de que sus primos mayores, los Mods, habían consumido Speed que mejoraba el desempeño, Purple Hearts y demás cosas parecidas, ningún skin que se respetara a sí mismo tomaría uppers (Ndt: anfetas, speed, drogas que aceleran), y ni mencionar las expande-mentes y alucinógenas drogas asociadas con los Hippies ‘qué rolloo tíoo’.

Si no eramos capaces de alardear de nuestra crianza en los duros centros urbanos, pues al menos podíamos emular a Joe y sus amigos en otras formas. A decir verdad, nuestra versión de crimen callejero y Aggro estaba limitada a sacar a escondidas LP’s de Reggae de la tienda por departamentos Jone’s, vandalizar cabinas de teléfono, y aterrorizar a la población Hippie local, que solían ser nuestros colegas estudiantes del verdoso Westbury. Incluso no pagábamos las tarifas de los buses, pero nuestro primer y único intento de provocación racial, cuando Waddsy insultó al feliz conductor jamaicano con un ‘No voy a pagar nada, wog (Ndt: expresión despectiva hacía los negros)’, resultó en él siendo golpeado en la boca y con nosotros siendo expulsados bruscamente del bus. Incluso teníamos nuestras armas de moda, y nos armábamos con peinillas ‘cola de rata’ (Ndt: cola de rata por lo delgadas) de acero afiladas, y tubos de 6 pulgadas, de bicicleta llenos de arena, aunque éstos solo los sacábamos para golpear los nudillos de los amigos mientras nos fumábamos un cigarro prohibido en el garaje de las bicicletas.

La vida en el estadio, era una cosa totalmente diferente.  Era allí donde entrabamos en nuestro elemento y vivíamos la fantasía de ser los chicos duros del Tote End, el infame lado del estadio de los fans de los Bristols Rovers. Rara vez instigábamos las peleas, que aparecían con alarmante regularidad, pero en todo caso íbamos como moscas a patear junto a los mejores de ellos cada vez que un pobre bastardo desafortunado de los visitantes se encontraba postrado en el suelo. El Tote End se convertiría en mi escenario, en el cual, esperaba yo, si me desempeñaba bien  y seguía el guión, me convertiría en una estrella. Pero en 1970, participando solamente desde los lados como el resto de mis amigos, no era nada más que un extra, con un papel pequeño.  Uno que, sin embargo, estaba más que dispuesto a aprender de las verdaderas estrellas y leyendas a quienes estudiaba, adoraba y soñaba con emular.

Había sido fan de los Rovers desde 1968, en los días en que ‘¡Ziggar zagger! ¡Zigger zagger! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi!’ resonaba desde las graderías. Increiblemente, y para mi eterna vergüenza, mi primer partido de fútbol en la vida fue en Ashton Gate: Bristol puto City vs. Blackburn Rovers, 0-0, una puta basura.  ¿Era realmente esto lo que eventualmente sería llamado el juego bonito? No sé por qué fui a Ashton, presión de grupo suena como una excusa bastante estúpida. En ese tiempo, el resto de chicos en nuestra calle eran fans del (Bristol) City, Inglaterra era el campeón del mundo y cada mocoso en el vasto territorio inglés quería ser el próximo Geoff Hurst, George Best, o en el caso de Bristol, el próximo John Atyeo o Alfie Biggs. Fútbol, fútbol, fútbol, eso era todo lo que quería en la vida; en vez de eso pude ver a algunos maricas en camisetas rojas haciendo el ridículo, y para empeorarlo todo, era al sur del rio.  

Hoy día el fútbol se ha vuelto aceptado, un tema compulsivo para que las clases habladoras  discutan durante la cena, hinchas famosos se divierten entre ellos y buscan la aceptación de la razón por la cual siguen a cierto club. ‘Estaba en mi sangre, mi padre me llevó a Henbury cuando tenía tan solo 2 días de nacido’, ‘Mi tío abuelo Ernie jugaba para el Liverpool’, ‘He seguido al Manchester United incluso cuando estaban al fondo de la tabla de posiciones’ (¿Y exactamente cuándo pasó eso?). Era su destino; ¡Y una mierda si era el mío! Mi viejo solamente se preocupaba por poner comida en la mesa y por cuidar sus fuchsias (Ndt: tipo de planta), mientras que mi hermano mayor no sabía la diferencia entre un Flat Back Four (Ndt: un tipo de formación defensiva de fútbol que no sé cómo traducir) y una flatulencia.

‘¿De quién eres hincha pá?’ le había preguntado a mi viejo, pensando que podría sacar un poco de inspiración de él. ‘¿City o Rovers?’
‘A ninguno, hijo’  dijo de la forma más natural, ‘ambos son una mierda’. No podía discutir con eso, eran basura, con el City pudriéndose al pie de la vieja  Segunda división, y los Rovers en la mitad de la Tercera. En todo caso, había valido la pena intentarlo. No, la razón por la que cambié mi lealtad y me convertí en fan a morir, azul de corazón, de los Rovers, no fue el destino o la fe ni ninguna otra bobada que los más recientes seguidores clase media de la Liga Premier dicen. Fue simplemente porque el Estadio Eastville, hogar de los Bristol Rovers, quedaba en la ruta del bus.

Era un día lluvioso en la mitad del invierno de 1968. Los rivales, de algún lúgubre pueblo del norte. Nuestro legendario bebedor-de-cerveza, fumador y sumamente subestimado delantero Alfie Biggs (eso es lo que yo llamo nombre de futbolista) dirigía a los Rovers. Y eso es todo- todo lo que puedo recordar acerca de mi primer partido en Eastville. Siempre he pensado que es raro, puedo recordar a los rivales en Ashton Gate y el resultado de mi primer juego en la vida, pero no mis primeros furtivos acercamientos a lo que se convertiría en el amor de mi vida. Lo que sí recuerdo es el estadio. Qué lugar, qué atmosfera, qué ambiente, pero sobre todo, qué olor- quedaba al lado de unas tuberías de gas. La lluvia permanente que emanaba de la torre de enfriado hasta en el más soleado de los días, humedecía la ropa, el pelo y hasta la piel. Era como una droga. Necesitaba mi dosis de gas cada dos días y no podía tener suficiente de eso. El lugar no se parecía en nada a Ashton Gate, que en el momento estaba cubierto solo en dos lados. Eastville tenía una larga y un tanto decrépita vieja gradería Sur de  madera, una larga y más impresionante gradería Norte, una terraza gigante y descubierta, y la Piéce de Résistance (Ndt: lo mejor): el Tote End cubierto (Ndt: los “Ends” son las graderías detrás de los arcos). Para mí el estadio Eastville era el Wembley del Oeste. 
Tote End

La violencia en el fútbol empezó a hervir a mediados de los 60’s. Era natural, chicos working class, con un poco de plata en los bolsillos por primera vez, y con acceso fácil al resto del país a través de la creciente red ferroviaria y de autopistas. Pero lo que necesitaba para de verdad despegar era un catalizador, algo que hiciera que todo se juntara y desencadenara todo su potencial sobre el desprevenido mundo. El catalizador había llegado en 1969 en la forma del Skinhead. Por fin un culto que estaba basado, y más importantemente, crecía con la violencia. Seguro, los Mods no se oponían al esporádico encuentro con los Rockers en las playas, pero los Skinheads perfeccionaron la idea y encontraron el escenario perfecto para llevar a cabo sus conquistas cada semana y no solamente cunado hubiera festivos. Pero a diferencia de todos los otros cultos juveniles que habían azotado a Inglaterra en los pasados 30 años, ellos habían encontrado al perfecto y siempre disponible enemigo: otros Skinheads.   

jueves, 13 de enero de 2011

Oxblood, Sweat and Tears. Parte 1: La Música

“Oxblood, sweat and tears: an oral history of the skinhead way of life” (Oxblood, sudor y lagrimas: una historia oral de la forma de vida skinhead) es un proyecto llevado a cabo por Paul Lazarus y Sir JJ Magnificent. Dejaremos que ellos mismos cuenten de qué se trata, esta es la traducción de la introducción que se encuentra en la página del proyecto:

Se ha escrito mucho sobre la subcultura skinhead, algo de ello bueno pero la gran mayoría una completa y total mentira. Lo que es verdad es que es muy raro que nosotros hablemos por nosotros mismos. Parece a veces que todos tienen una opinión de nosotros sin tener las bolas para preguntarnos a nosotros de qué se trata. Con algunas notables excepciones (“Skins” de Gavin Watson, “Skinhead” de Nick Knight, “Spirit of 69” de George Marshall y STP y “The paint house”) los libros sobre skins han sido, o estúpidas novelas de explotación como la serie “Skinhead” de Richard Allen sobre el casi robótico Joe Hawkins o dolorosos, casi incomprensibles estudios académicos por gente como Dick Hebdige. Sin embargo, lo que nunca se ha intentado es un libro que intente describir lo que se siente ser un Skinhead, ese sentimiento que es tan fundamental para la “forma de vida” Skinhead y que nos separa de las demás subculturas pero que también es tan elusivo para aquellos que no pertenecen  y tan completamente incomprendido por ellos.
   
OXBLOOD, SWEAT & TEARS no es una historia cronológica del movimiento, esa historia ya ha sido contada muchas veces en el pasado y si no la sabes échale un vistazo a alguno de los libros mencionados arriba. En cambio, como ya dijimos, es un intento de contar lo que se siente ser un skin y la única forma de hacer eso es que los skinheads cuenten sus propias historias en sus propias palabras. 

Mantengan la fe, hermanos y hermanas,

Paul Lazarus y Sir JJ The Magnificent
Orgullosos de hacer parte de la familia Skinhead.

En la página podemos encontrar decenas y decenas de pequeños testimonios de varios skinheads.  Estos están divididos por temas en Música, “El Look”, “Cómo y porqué”, Celebridades, Crews, Aggro, Política, amoríos, prensa, skins a los 40, dejándolo y últimas palabras. Sin embargo solo se encuentra en inglés, por lo que esperamos en varias entregas hacer la traducción de varios de estos testimonios seleccionados por nosotros como los que más nos llaman la atención. Si quieres leer todo o echarle una ojeada a la página oficial haz click AQUÍ.  Por ahora esta primera entrega es sobre la música.


MÚSICA

“No recuerdo qué año era pero mi amigo Peter Smith (QEPD) tenía una hermana llamada Jean y ella tenía un, espera por ello, ¡¡Novio negro!! Creo recordar que se llamaba John. Bueno, yo, Pete y los demás chicos los perseguíamos a todas partes como suelen hacer los pequeños y molestos niños. Jean tenía este chévere tocadiscos portátil en el que ponías 45s, y el disco que John colocaba constantemente ese verano era “Israelites” de Desmond Dekker.
John y Jean nos mostraron como bailarlo en el parque local y el beat del Reggae me llegó. Junto a la música de Tamla Motown que mi primo Gail siempre ponía, el Reggae me tocó en una forma en que ninguna otra música lo ha hecho, ni podrá hacer.  Hoy en día me gusta todo tipo de música pero el Soul, el Ska y el Reggae siempre serán mis favoritos.”
Phil, Skinhead de Halifax.

“Para 1980 la TwoTone se había vuelto un poco pasada de moda y estos buenos compilados de viejo Ska jamaicano habían empezado a salir. El primero que compré se llamaba “INTENSIFIED” y tenía una portada amarilla con una foto grande de un Sound System. Bueno, una vez que ese álbum salió, solo la música auténtica me gustaba así que íbamos por todas las tiendas de discos de segunda mano  comprando discos de TROJAN y BLUEBEAT y así. Si encontrabas algo en el sello PAMA estaba muy bien! Siempre podías conseguir álbumes “Tighten Up!” de segunda mano pero solo los primeros volúmenes eran los buenos. De todas formas muchas veces con las cosas de TROJAN no sabías si lo que comprabas era  bueno  o no… recuerdo que muchos de ellos venían con pequeños huecos taladrados en ellos por alguna extraña razón. Nunca supe por qué era.”
“Roots”, Skinhead de Reading. 

“La música siempre ha sido una parte muy importante de mi vida. Solía trabajar en la puerta de un club nocturno local llamado Bassins entre mediados y finales de los 80’s. Quedaba en el piso de arriba del ahora demolido Tricorn Centre en la mitad de Portsmouth. No me pagaban, solo me dejaban entrar gratis a ver las bandas cuando subbían al escenario. Estaba saliendo con una hermosa Skingirl llamada Dionne Crawford en ese tiempo y su tío administraba el club, así que tenía contactos. Era uno de esos clubes que es una mierda pero al mismo tiempo  es perfecto. Apestaba, se estaba desbaratando, era pesado, si te habían echado de todos los pubs/clubes de Portsmouth allí eras bienvenido.  Pero los vi a todos en ese club, Bad Manners, Desmond Dekker, Laurel Aiken Potato 5, The Hotknives, The loafers, The Selecter, The Beat, The Busters, The Riffs además de muchas bandas de punk y psychobilly.  Era genial. A mí, Rob Alcott, Martin Long y otros cuantos, Lauren Aitken nos preguntó si queríamos formar una banda y el sería nuestro manager, nos dio el teléfono de su casa y me sentí la persona más importante del mundo. Desafortunadamente solo yo y Martin queríamos hacerlo así que nunca pasó nada. Una de las cosas de las que más me arrepiento en la vida. Eran tiempos mágicos. Cosas que recuerdo mucho fueron mi amigo Gary al que apuñalaron en el cuello al confundirlo con un Skinhead de Southampton. Tuve que meterle mi tarjeta de crédito en la herida para que no se desangrara. La Vespa de mi amigo Brian Dunn  fue arrojada desde el techo del Tricorn (alrededor de 8 pisos). Encontré a alguien con la cabeza en el orinal que había tenido una gran sobredosis. Afortunadamente, sobrevivió. Una vez trabajé en la entrada de un concierto de Skrewdriver en un sitio llamado Barn, atrás de Milton arms en Portsmouth. No quería hacerlo pero me pagaban muy bien. Sé que vendí mi alma al diablo pero ¿quién no ha hecho algo que no quería para conseguir dinero? Con el dinero que obtuve por el trabajo me compré una Lambretta.”
“JJ”, Skinhead de Portsmouth.

“Escuchaba los Greatest Hits 1 y 2 de los Cockney Rejects una y otra vez y amaba el álbum The Good the bad de The 4 Skins. No sabía mucho de Ska original hasta que un rocker con el que trabjaba me introdujó a Prince Buster vía un vinilo de 7”. Me trajó Big Five y me encantó, había escuchado de él antes a través de The Specials y Madness cantando sobre él pero eso era todo. Abrió una puerta para mí y fui a las tiendas de discos de segunda mano comprando álbumes originales de Symarip, etc. Eran tiempos emocionantes. Cuando una banda tenía una nueva producción a punto de salir iba a la tienda a la hora en que abría y compraba todos los formatos. Amaba mi ropa y mi música, de hecho todavía lo hago.”
Chris, Skinhead A way of life.

“Una vez hace varios años alguien comentó “Esta es NUESTRA música”. Me tomó unos pocos segundos entender a qué se refería. En esos días, la escena Ska era exclusivamente Skinhead y a veces rudies y Suedeheads. Ahora todo tipo de gente va a los conciertos de ska y los skinheads son prácticamente una minoría. La música Ska ha sido y debe ser para todos. No es política. No DEBE ser política. Es sobre subirse, ver a tus amigos y pasar un buen momento. No tengo tiempo para ignorantes que se la pasan juzgando y que quieren dañar todo para los demás.   Hablaré y me asociaré con quien sea que me haga reir y no sea un idiota pretencioso. Gracias por leer y escuchar. Los veré a todos en algún momento en algún concierto, amigos.”
Mick, Skinhead del Sur de Londres, se mudó a Cornwall.


sábado, 8 de enero de 2011

No blancos; no rudies; no negros; no skins

No blancos; no rudies; no negros; no skins
Por Alan Guest (originalmente en: Skinhead Heaven)
Traducción por Brixton Cats


La naturaleza contradictoria de la historia de la cultura Skinhead- sus raíces negras y sus asociaciones con el racismo, desde los primeros días hasta la actualidad, es un tema de  mucho debate y confusión.  Cuál era la naturaleza de estos ideales conflictivos. Mucho ha sido escrito por los sociólogos pero la verdad parece estar escondida por la política y los intereses específicos de quienes escriben sobre el tema. Esta es mi visión personal de los eventos, basado en lo que he leído y escuchado.
En la foto: Dobby Dobson junto a Skinheads y Rude Boys/Girls This is Reggae PSP1003

Entre inicios y mitad de los 60’s los Mods habían empezado a apreciar la música Soul proveniente de Tamla- Motown, además del Jazz, RnB y Ska que se estaba volviendo de más fácil acceso en 1962 a través de los sellos Island y Blue Beat. Clubes como el Ram Jam ponían Soul y Ska pero había  pocos clubes frecuentados por Mods que fueran solo de Ska o  basados en Sound System. 1967 significó la llegada del Rocksteady y la popularidad de los Rude Boys. Los Mods que se mezclaban con los Rude Boys negros en los Dance Halls para escuchar música Soul también tenían gusto por el Ska y el Rocksteady. No tenían una buena idea del crecimiento que habían tenido los Sound Systems que en su mayoría estaban confinados a las áreas negras.

En la segunda mitad de 1968 cuando “Neville the musical enchanter” (El encantador musical), podía autoproclamarse como el Sound System “jefe”, estaba presentándose casi en cualquier parte de Londres sin importar la distancia, y los que lo apoyaban cada vez eran más y entusiastas y geniales. Muchas de las áreas donde se presentaba eran predominantemente blancas y no es sorprendente que muchos blancos fueran a escuchar la música. El Ska-Bar era un oscuro bar con paredes en  piedra en un sótano sin mucha ventilación, y sin suficiente espacio para los entusiastas fans que atraía. Los seguidores de Neville pronto ganaron confianza incluso en esta “extranjera tierra blanca”. El modo de vida negro pronto se hizo aparente. Incluía fumar yerba, beber ‘Barley Wine’ (NdT: un tipo de cerveza inglesa bien fuerte), bailar de manera étnica-un movimiento sexual que se volvía más obvio al bailar con una chica. Incluía usar pantalones cortos, a veces con botas- podían ser para pelear o para dar el efecto de pantalones cortos con botas, que era más impactante- e incluía llevar el cabello muy corto, tan corto que se alcanzaba a ver la piel entre el pelo y no se necesitaba peinarlo. A este corte se le conocía como ‘Skiffle’.
Reggae Soul of Jamaica, Carl Gayle, Story of Pop,1973)

Este estilo que surgió fue el que empezaron a copiar los ‘Hard Mods’. Al estilo se le conoció por mucho nombres pero por claridad los llamaremos Peanuts (Maníes). Los Peanuts fueron los predecesores del Skinhead. A medida que la escena Mod se fragmentaba, los ‘Hard Mods’ como son llamados frecuentemente, estandarizaron su imagen y empezaron a copiar muchos elementos del estilo negro. El estilo que surgió era llamado usualmente ‘Peanut’ por el sonido que hacían sus Scooters que era como “maníes agitándose dentro de una lata”. Otros nombres fueron usados, como “Spy Kids”(Los Chicos Espías), “The Lemons”(Los Limones), “The No-Heads” (Los Sin-Cabezas), “Spikeys” (¿? Los Puntudos) y Brushcuts (Cortesdearbusto). Esta es la versión de la historia de un Peanut:

Acabábamos de pasar por la era Mod, que habíamos apreciado. En los primeros días andábamos por ahí en nuestras Scooters. Luego íbamos a Brighton y Southend en Bank Holidays (días festivos) y peleábamos con los Greasers como lo hacían los Mods. Pero luego lo llevamos al extremo, cortamos nuestro pelo hasta el límite, ya sabes, como media pulgada (NdT: 1,25cms. O el equivalente a una cuchilla #4) o lo que sea. Yo me lo corté en una peluquería llamada Grey’s en  East India Dock Road. No era tanto como un corte, simplemente sacaba una de esas viejas  máquinas y zing, zing, zing, y eso es todo, tu pelo ya no está.
(You'll Never Be 16 Again, BBC books)

El estilo se empezó a diversificar y a pasar de los Dance Halls a las calles. Pronto se volvió común en las terrazas de fútbol a medida que el hooliganismo se volvía un problema extendido. La ‘North Bank’  del Arsenal fue una de las primeras barras  en convertirse en mayoritariamente Skinhead/Peanut, pero no pasó mucho tiempo para que esta fuera la norma en casi todos los estadios de Londres. En 1968 un grupo Peanut se coló en una reunión Hippy en Grosvenor Square. Los Hippies cantaban “Ho ho ho Ho Chi Minh!” y los Peanuts cantaban “estudiantes estudiantes, ja ja ja!”. Nadie los conocía como Skinheads pero no pasaron inadvertidos. El mes anterior habían invadido Margate  para un fin de semana de locura. Originalmente, los Peanuts no parecían a favor de nada, pero tenían muy claro a que se oponían: “Pelo largo, pop, reuniones y ocupaciones hippies, y el culto pelilargo a la no violencia” fue como lo dijo un Peanut de 16 años al Daily Mail. Los Skinheads despreciaban a los hippies ya éstos eran percibidos como drop-outs (que abandonaban los estudios) mientras que ellos eran working class y no podían tener el privilegio de “tomarse un tiempo fuera”. Habían salido directamente del colegio a trabajar y este parecía ser un punto importante. Los Rude Boys tampoco eran adversos a un rato de ‘bovver’ (violencia) y ellos también se oponían a muchos de los ideales hippies.

A finales de 1968 el término Skinhead empezaba a ser más utilizado para describir lo que antes se conocía como Peanut. El estilo era básciamente el mismo pero más elaborado. La música se estaba convirtiendo en un elemento más importante, el Reggae estaba a la orden del día. El acceso a la música era mucho más fácil de lo que lo había sido 5 años atrás. En 1963 solo había tres Sound Systems trabajando en el área de Londres, mientras que para 1967 había por lo menos tres Sound Systems respetables por cada  área donde vivieran negros. El siguiente pasaje habla sobre los primeros días de los Skinheads:

Los chicos blancos habían venido mezclándose con los negros en clubes como el Ram Jam  desde que la música negra se volvió popular en Inglaterra, pero no fue hasta 1967 cuando los blancos empezaron a apreciar la música Reggae y a imitar el estilo de vida negro. Se enamoraron de la primera ola de música reggae que Pama records publicó, como los instrumentales –‘Spoogy’, ‘Reggae on Broadway’, y ‘1000 tons of megaton’ de Lester Sterling (NdT: De hecho esta última es de Roland Alphonso, no de Sterling). Bailaban con las frenéticas canciones de baile como ‘Work it’ por los Viceroys, y ‘Children get ready’ por los Versatiles. Cantaban “How long will it take” de Pat Kelly y “Everybody needs love” de Slim Smith, y se reían de canciones groseras como “Wet dream” de Max Romeo o “Bang bang Lulu” de Lloyd Tyrell. 

Pronto no podías ir a una fiesta en una casa de negros sin encontrar una pandilla de Skinheads, pero sorprendentemente había muy poca violencia blanco/negro y ningún resentimiento. Las juventudes negra y blanca nunca han estado tan unidas como en la época Skinhead a pesar de las 'mezclas’ en las escenas soul de moda hoy en día. Los Skinheads copiaron la forma en que vestíamos, hablábamos, caminábamos y bailábamos. Bailaban con nuestras chicas, fumaban nuestra yerba, comían nuestra comida y compraban nuestros discos.
Reggae Underground, Carl Gayle, Black Music magazine 1974)
Los primeros Skinheads se enorgullecían de saber las últimas canciones que salían. Un Skinhead que tuviera sus discos con etiqueta blanca pre-lanzamiento  era un Skinhead que conocía su música. El lenguaje utilizado en estas canciones también gustaba a los skins. Al usar lenguaje coloquial jamaicano, un mod, peanut o Skinhead podía excluir a cualquiera de sus conversaciones. Según Nick Hebdidge la frase ‘Ya raas’ era usada por cualquier Skinhead que se respetara. La forma de vestir de los skins se volvía cada vez más meticulosa. Durante el día usaban botas y jeans, pero por la noche usaban trajes para ir a los dance halls. Sitios como la red Top Rank tenían noches de Reggae y Soul regularmente, pero las restricciones de vestimenta significaban que debías ir bien vestido, o perdértelo. Los primeros Skins eran más orientados hacia el look de jeans y botas, un estilo que fue seguido por el de pantalones y zapatos por la necesidad de verse más elegantes.

El surgimiento del fenómeno Skinhead no tuvo gran efecto en la evolución del Rude Boy  y nunca hasta el punto de perder su identidad dentro de la cultura skin. Era un buen momento para el reggae ya que el poder de compra de los skins en su tope aumentó las ventas de reggae lo suficiente para meterlo en las listas de popularidad y la música se volvió mucho más fácil de conseguir. La cultura Rude Boy recibió a la cultura Skinhead con más amabilidad que la que hubiera habido si los roles hubieran sido al revés. La última gran migración de Jamaica a Inglaterra fue en 1962 y muchos residentes jamaicanos trajeron a sus esposas e hijos durante ese periodo. Esto probablemente hizo del grupo de chicos del ’67 el primer grupo grande de jóvenes jamaicanos en las ciudades británicas, suficientemente grande como para dejar su marca en la cultura juvenil.  Como un grupo relativamente nuevo debían buscar la forma de encajar y la cultura Skinhead les dio todas las oportunidades para abrir sus alas a través de toda la ciudad. Estaban presentes en numerosas pandillas Skinhead pero decir si necesariamente eran Skinheads, rude boys o afro boys es difícil dada la naturaleza de las culturas juveniles por aquel entonces- incluso alguna gente que se consideraba a sí misma Skinhead usaba el término ampliamente. No se trataba solo del corte sino que era un término llamativo usado para referirse a cualquiera que se asociara con skinheads. 

Los skinheads eran muy territoriales y la existencia de negros dentro de pandillas skins variaba de área en área. El porcentaje total de afro-caribeños en el Reino Unido es de alrededor del 10%, así que en promedio  podían haber 1 por cada 10, pero la geografía de los barrios working class significaba que había áreas con un muy alto porcentaje de jamaicanos y habían algunas pandillas de skinheads totalmente negras en Londres. El país como un todo, con su distribución desigual de inmigrantes no era tan familiar con este fenómeno como Londres.

Diferentes grupos con diferentes problemas llevó al sensasionalismo de la prensa con reportes de ataques a greasers, a squaddies, a hippies y a estudiantes. Golpear Pakis también era un pasatiempo muy popular. El mayor influjo de inmigrantes asiáticos llegó a Inglaterra a finales de los 60’s y algunas áreas se sentían especialmente amenzadas por sus nuevos vecinos. Los blancos y negros de las pandillas skins dirigieron su atención a este nuevo tipo de inmigrantes. Esta victimización coincidió en el discurso “Rios de sangre” de Enoch Powell y la histeria blanca que había levantado. Powell se oponía a la entrada masiva de asiáticos a Inglaterra y pedía la repatriación de todos los inmigrantes. Al simpatizar con él, los skins blancos se estaban alienando de sus hermanos jamaicanos. Solo era cuestión de tiempo para que esta bomba de tiempo explotara.

El fenómeno de paki-bashing por parte de blancos skinheads y negros es explicado como: ‘una maniobra de desplazamiento en la que el miedo y la ansiedad producidos por la limitada identificación con un grupo negro es transformada en agresión contra otro.’
(P 58. Subculture-The Meaning of Style, Dick Hebdige. Methuen 1979)
 Parece haber un razonamiento más simple para estas acciones. Yo diría que la victimización racial por parte de un grupo, ya sea blanco o negro, es inexcusable pero los implicados tienen que vivir con ello. Como en el monologo en la última escena  de Trainspotting cuando dice que podría inventar excusas pero que la verdadera razón es que es una mala persona. 

Dotun Abedayo tiene que decir lo siguiente, acerca del racismo contra los asiáticos en los libros de Joe Hawkins y en las calles de Londres  cuando él era un niño:

Odio decir esto hoy día, pero creo que de hecho, como mucho del racismo se enfocaba hacia gente de origen asiático, yo como un niño afro-caribeño de 12 años en Londres, no me sentía tan incómodo con esto-por más políticamente incorrecto que esto pueda sonar hoy en día- como si fuera en cambio un libro del Frente Nacional directamente en contra de los negros del Caribe y de Africa. No creo que todos los skinheads fueran como Joe Hawkins en el libro.
Dotun Adebayo - Publisher X-Press Books acerca de los libros de Joe Hawkins
La escena musical jamaicana se estaba viendo más envuelta en las creencias Rastafaris. Los pocos discos que mencionaban Skinheads eran de los músicos más tradicionales a quienes les gustaba más el elemento de baile que el elemento rootsy rasta. Derrick Morgan y Laurel Aitken eran reaccionarios a la nueva ética rasta y se aferraron al tema Skinhead, sacando clásicos skinheads como ‘Skinhead train’, ‘Return of Jack Slade’ y ‘Night at the hop’. Los artistas más jóvenes como Bob Marley y Peter Tosh estaban dedicándose a crear una música más africana y acorde a su pensamiento rasta. Muchos artistas coquetearon con la temática rasta, pero no eran rastas devotos. 'Israelites’ de Demond Dekker llegó al número 1 en las listas en 1969. ‘Israelites’ tenía un tema fuertemente rastafari, sin embargo Dekker no siguió con este tema en canciones posteriores. El tema rasta era un énfasis en su identidad africana pero habían muchas canciones que simplemente levantaban conciencia negra como ‘Young, gifted and black’ (joven, talentoso y negro) por Bob and Marcia. Estas canciones se volvieron más y más populares de 1970 en adelante y la moda rude boy se volvió más la moda natty dread o rasta. ‘Young, gifted and black’ significaba un alzamiento de la conciencia negra pero a los blancos no les gustó porque significaba que los excluían de lo que hasta ahora había sido una gran y larga fiesta. Los skinheads empezaron a desconectar los parlantes durante el coro y a cantar “Young, gifted and White” (joven, talentoso y blanco). No pasó mucho tiempo para que los skins dejaran de ir a las fiestas, terminando así el enlace que se estaba empezando a construir entre culturas juveniles blanca y  negra.     

La relación entre blancos y negros nunca estuvo muy bien definida. Como un Skinhead recuerda:
Sí, sí teníamos problemas con los negros. Me refiero, había un club que empezaron en Mile End y se llamaba “The A-Train” y sí, fijo cada noche de viernes, o noche de sábado, cuando fuera que decidíamos ir allá, teníamos una pelea con los negros. Pero también había negros de nuestro lado, unos cuantos chicos de color que se paraban junto a ti  y peleaban por ti como un hermano, sin problemas.
(anónimo - You'll Never Be 16 Again - BBC books)
A medida que los 70’s avanzaban los skinheads se encontraban más y más en contra de los negros. A juzgar por la siguiente historia de un negro de Liverpool, era más debido al cambio de actitud de los skinheads y a problemas territoriales que por odio racial.

Oh sí. Solíamos pelear con los skinheads, pero algo como territorial. Tenías que mantenerte dentro de tu territorio. No había gente que saliera de su territorio, por decir  entrar a Lodge Lane, porque entonces era atacado. Así que nos encontrábamos a ciertas horas, y lanzábamos ladrillos y la gente llevaba catapultas, ¿sabes? Y los Sábados, la gente iba a la ciudad, al centro, y ellos iban a un recinto allí, un café llamado el Brass Rail. Los chicos negros se reunían allí, y entraban los skinheads gritando todo tipo de cosas, “niggers” y “wogs”, y entonces se daba el tipo de situación en que hay 10 negros y, digamos, 50 skins, y si los 10 negros se lanzaban contra los skinheads, los 50 de ellos salían a correr, ya sabes, porque habrían visto varias caras negras y 10 parecían como 50 de ellos.

Y luego a la gente empezó a   gustarle el Karate y el jiu jitsu. Había las películas de Bruce Lee y éstas le gustaban a los negros, y ellos empezaban a aprender kung fu. Luego de un tiempo,  Bruce Lee pasó de moda y la gente empezó a dejarlo, y no había la necesidad de pelear contra los skinheads. La gente empezó a crecer y a madurar y a tener más sentido, y ese tipo de cosas paró.
Como Dotun Adebayo-publicador de X-press books- en el programa de marcado de página de Joe Hawkins, Richard Allen (Jim Moffat) no habría podido usar mucho del lenguaje usado en el libro de Joe Hawkins pero era el contexto de la época. La gente estaba mucho más desinhibida respecto a usar términos como ‘nigger’ o ‘wog’ y los usaban en lo cotidiano, mientras que hubo un momento entre entonces y ahora, en el que el uso de estos términos se volvió inaceptable y ese momento fue a mediados de los 70’s, tiempo en que transcurre el testimonio anterior.

Los skinheads se identificaban con los temas del reggae como los temas de otra cultura working class. Dick Hebdige está de acuerdo con Phil Cohen en que el Skinhead era una meta-declaración sobre todo el proceso de la movilidad social. Este aspecto de la movilidad social es probablemente la razón para el paki-bashing. Los negros tenían más movilidad hacia abajo, al igual que los skinheads, mientras que los asiáticos tenían más movilidad hacia arriba. El énfasis asiático en educación y en obtener ganancias era opuesto a la actitud  descuidada de los skinheads y rude boys. La co-existencia de hippy-bashing y student-bashing con paki-bashing ilustra que la violencia de pandillas era de naturaleza clasista: una protesta contra los cambios que se estaban dando en las clases bajas. Los jamaicanos estaban más en la línea de movilidad hacia debajo de los skins, y no iban a alterar mucho las cosas. Los asiáticos eran vistos como diferentes, obviamente debido a su cultura totalmente diferente. Eran vistos como una amenaza a las bases de viejas comunidades que estaban desapareciendo, por los skinheads más reaccionarios. Un cambio a tan gran escala era inaceptable a sus ojos.

Los 70’s vieron a los skinheads decaer, y hubo un tiempo antes del punk en que el cabello largo era tan común que no se escuchaba nada sobre skins. Videos de los inicios del Frente Nacional muestran que consistía básicamente de malandros del fútbol setenteros y con cabello largo, y no el grupo Skinhead que más tarde se vería.

Creo que no fue solo el estilo material lo que se tomó prestado de los rude boys, sino también algo de su ética. Los tres factores principales a los que me refiero son:
1)    1)Movilidad social
2)    2) Territorialidad
3)    3) Agresividad

 Agresivamente proletario, puritano y chauvinista. Los skinheads se vestían en contraste con sus antecedentes mods en un uniforme que Phil Cohen describe como una especie de caricatura del trabajador modelo.
(P. 55 Subculture-The meaning of style, Dick Hebdige, Methuen 1979)
En White skins, black masks, Hebdige nos dice que los skinheads estaban intentando revivir el decadente chauvinismo de la cultura working class y que la resurrección ocurrió no en los dance halls con los rude boys, sino en las blancas terrazas del fútbol.

Esto es verdad. Los skinheads sobrevivieron en las terrazas mucho después de su separación de los rude boys, enfatizando otro aspecto de su estilo. El estilo apra esta época había cambiado y a lo que Hedbige se refiere como Skinhead, consiste en los grupos que le siguieron: Suedeheads y Bootboys. El hooliganismo en el fútbol seguía presente mucho después de la fase Skinhead, y el uniforme oficial todavía consistía en jeans y botas. Algunos negros eran, y aun son, figuras importantes del hooliganismo. En el libro “guvnors” de Mickey Francis que es la biografía de un hooligan del Manchester city, de padres de diferente color, el autor recuerda su primera salida en Leeds. Vestido con skinners, bufanda del Man City y DM’s, un chico más viejo le dijo que le iban a dar una paliza, pero su joven e inocente punto de vista lo hizo desechar la idea. En el tren de vuelta, con la nariz rota y tras una golpiza, se encontró con el mismo tipo que le había advertido antes, que le sonrió. Había aprendido una valiosa lección acerca de cómo son las cosas, y pasó los siguientes años con un poco más de respeto y un poco más de odio de los que tenía antes. Describe en el libro el estilo de mediados de los 70’s y el estilo hooligan: Crombies o abrigos de doctor, cabeza rapada y DM’s.

Cuando el Skinhead revival del 78 ocurrió, el fetiche de los punks por usar símbolos fascistas y el reclutamiento por parte del Frente Nacional de jóvenes blancos, llevo a que se viera a los skinheads como un grupo neonazi. Solamente el movimiento 2Tone que siguió adoptó el estilo original de los skinheads pero modificándolo con una naturaleza totalmente anti-racista que era diferente a la de los skins originales que habían sido conocidos por su victimización  a asiáticos. Los asiáticos ahora tenían una considerable población joven que estaba en un punto similar al de la jamaicana en 1967, y la asimilación de asiáticos en el movimiento 2Tone fue común, así como a la cultura punk.  Aunque las bandas 2Tone no tenían asiáticos entre sus filas, UB40 tenía una mezcla de la sociedad de Birmingham con miembros de las comunidades blanca, jamaicana y asiática, entre sus filas. Las banderas de la 2Tone se oponían activamente al FN y le dieron a los jóvenes británicos otra opción. No podías estar interesado en la música 2Tone y no verte afectado por el mensaje que estaban mandando. Se asociaban con tantos eventos y grupos anti-racistas como pudieran, tocando en grandes conciertos gratis al aire libre en oposición directa a lo que el Frente Nacional estaba intentando hacer.

La contribución asiática a la segunda ola de skinheads fue posiblemente más significativa que la contribución negra y definitivamente fue un nuevo fenómeno en respecto a los skinheads. Riki Hussein se ha descrito a sí mismo como un mod, skinheads y Glasgow spy kids. Una cosa es segura, él es un scooterista y dueño de la única tienda de scooters en Glasgow. 

“Una tarde de restricciones desaparece a medida que una van de tránsito cargada de venganza Skinhead acelera a través de Edinburgo buscando a cualquiera que tenga la cabeza calva, botas y una chaqueta Harrington que no le pertenece. Al parar en un semáforo, alguien los ve más adelante en la calle y Riki baja con un bastón de madera seguido por el resto de los de la van. Un carro lleno de civiles en el carril de al lado entra en pánico y reversa a gran velocidad, una maniobra instintiva al ser confrontado por un grupo de skinheads con bastones. Mientras, los boneheads de Edimburgo quedan congelados. “la compramos de un tipo en un concierto” dicen, buscando con la mirada un carro de policía cercano e intentando descifrar si es un bate de baseball o un tambo lo que amenaza con golpearlos en la cara. Al final, devuelven la chaqueta y no hay intercambio de golpes. “No nos gusta la violencia sin sentido” sonríe Riki más tarde “además el lugar estaba lleno de policías”.”
Antes del movimiento Oi! Estaban Sham y Skrewdriver. Ambas bandas tenían seguidores neonazis pero lidiaban con ellos de formas diferentes. Jimmy Pursey era demasiado de izquierdas como para estar comodo con que se les asociara a ellos y trató en vano de detener la violencia y el extremismo en los conciertos de Sham. Al final decidió que sería mejor terminar con la banda que continuar así. Skrewdriver empezó como otra banda punk/new wave, fuertemente influenciada por bandas pesadas de los 60’s como The Who y los Rolling Stones. El Frente Nacional/ Movimiento Britanico había reunido muchos seguidores pero habían olvidado el punto más importante, no tenían bandas como las que la 2Tone tenía. La moda de Derechas continuó sin importar esto y se dieron algunas mezclas muy extrañas de declaraciones políticas – rude boys blancos del FN, skinheads 2Tone del Movimiento Britanico y por el estilo. Skredriver eventualmente se volvería underground y se convertiría en la voz del nacionalismo británico.

Tras la muerte de SHAM 69, punks y skins desilusionados estaban conscientes de que el resto de la escena se estaba comercializando a gran velocidad y se vieron atraídos por el nuevo movimiento Oi. Este consistía en bandas Streetpunk (muy pocas para comenzar) apoyadas por el columnista de Sounds, Gary Bushell. Aunque no necesariamente racistas, los seguidores de bandas de Oi probablemente eran seguidores del FN o el BM, ya que Skrewdriver aún no era tan grande como llegaría a serlo. Bandas completamente inocentes fueron tachadas de fascistas por culpa de sus se   seguidores. El Oi tenía muchas bandas que eran activamente anti-fascistas y otras que no eran políticas. Cuando la revuelta de Southall ocurrió, todo el movimiento Oi fue culpado y sería tonto decir que era totalmente inocente. Organizar un concierto grande en medio de una comunidad asiática era ser totalmente ingenuo o la intención era poner un paño rojo frente a un toro.

Fue en este momento del timpo (principios de los 80’s) cuando el estilo empezó a ser exportado a otros continentes a través del elemento punk. Laz nos da un resumen del rol latino y negro en el movimiento Skinhead en los Estados Unidos.

En EUA, el movimiento punk estaba envejeciendo- se estaba volviendo demasiado mainstream. Inglaterra estaba empujando la escena punk yankee fuera del mercado – luego llegó el Hardcore- la versión estadounidense más rápida y más aggro  del punk. Era música callejera- lo que los británicos llamaban Oi. Mientras “Strenght trhu Oi” era lanzado “Let them eat jelly beans” vino como una tormenta y se agotó. También introdujó a loos skinheads de EUA en un mercado más amplio. Trajó de vuelta a los negros y latinas a la escena rock underground, (The Bad Brains, Dead Kennedys, Black Flag). La escena Funk de New York también ayudó a esto, pero en este caso los negros empezaron a tocar en bandas HC y a reintroducir el Reggae (Bad Brains). Esta vez la música no venía de NY. La costa oeste dominaba con esta nueva música, HC. La batalla comenzó entre las escenas de EUA y RU. LA escena del RU empezó a inclinarse por el FN o por el New wave- todo ese rock de delineador de ojos. Las bandas punk de EUA encontraban a las del RU groseras y decepcionantes. En EUA no se pueden meter en el asunto Neonazi. La escena estaba escapando de todas las trampas suburbanas y, como sucedió en la escena Oi, unos jocks (yobs) empezaron a tener la idea equivocada y a solo dedicarse al aggro. Las bandas se desarmaban antes que promover este comportamiento. Entra la Resistencia Aria para sacar la basura.

Speedcore, Thrash, Speedmetal, luego Thrashmetal, surgieron y despedazaron la escena- más rápido, más ruidoso, más duro. Maximum Rock n Roll, Flipside, Hard as Nails, todavía mantenían la cultura Skinhead como algo aparte de las políticas mainstream, y más bien un movimiento juvenil impulsado por la música. Los Dead Kennedys alcanzaron a sacar “Nazi punks fuck off” antes de separarse.

Hoy, la escena se ha expandido a través de todo el mundo y a la vez que el elemento de extrema derecha, también hay skins de todos los colores y credos imaginables. Skinhead no es específicamente sobre chicos blancos, nunca lo fue- es más que eso, y quienquiera que piense que no es así no sabe lo suficiente sobre la historia y el alma del Skinhead. Como un jamaicano me dijo:
Los skins cuando estábamos en el colegio (finales de los 70’s/principios de los 80’s) no eran solo niños blancos, también había chicos negros, pero no se trataba de la raza, pateaban a cualquiera que no fuera Skinhead.